
Una pareja de ancianos (él 84 años, ella 81) se presenta en el juzgado a solicitar una petición de divorcio.
El empleado de turno, después de tomarles los datos pertinentes, procede a preguntar que motivo alegan para querer divorciarse.
Ella permanece callada. El anciano contesta:
- Mire, el motivo es que debido a mi avanzada edad tan sólo tengo capacidad para echar un polvo (hacer el amor) una vez al año.
- Bueno - añade el empleado - Es normal Con perdón, no veo que ese sea un motivo de peso para solicitar un divorcio.
- Claro que no – responde el anciano – El problema es que mi esposa pretende que se lo eche a ella.


